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Invirtiendo a largo plazo, por Francisco García Paramés

En septiembre de 2014 el mundo financiero español sufrió una inesperada convulsión: Francisco García Paramés, director general de Bestinver, abandonaba la empresa tras estar cerca de 15 años al frente de ella.

Paramés probablemente sea el referente nacional para todos los que nos dedicamos a la inversión en valor (Value Investing), y los dos años de plazo de no concurrencia tras abandonar la empresa se nos han hecho muy largos a muchos.

Por dicho motivo, cuando se comenzó a anunciar la publicación de su nuevo libro “Invirtiendo a Largo Plazo“, no dudé en reservarlo para recibirlo lo antes posible. Y el viernes pasado llegó a mis manos 🙂

Invirtiendo a largo plazo francisco garcia parames libro


Admiro a los -buenos- inversores españoles. Llanos en el lenguaje, con los pies en la tierra y sencillos en sus explicaciones y métodos. Suelen mostrar una austeridad tanto en la vida real como en la profesional, frente a otros que muestran unas apariencias con el objetivo de cobrarnos por unas supuestas enseñanzas sobre cómo ganar dinero en muy poco tiempo.

El libro se estructura con un resumen de la intensa trayectoria del autor para ir acercándose a la elección de valores. Para ello pasa por una introducción a la escuela austriaca de economía y su visión macro, por una breve introducción a los instrumentos financieros y su predilección por la inversión en acciones, por el método que emplea y aplica una gran novedad en la literatura financiera que es la gestión de carteras. Esta es una gran aportación dado que la mayoría de los libros de finanzas no están redactados por el gestor del fondo, por lo que su visión de la gestión del riesgo, margen de tesorería, etc. se debería tener en gran consideración en el futuro.

Finaliza con un extenso ensayo sobre las emociones y los límites que nos auto-imponemos como inversores irracionales y al efecto rebaño que nos llevan a elegir el momento erróneo de compra o de venta, con un admirable reconocimiento (es la primera vez que lo leo en 20 años) sobre sus propios errores a la hora de tomar excesivo aprecio a alguna inversión en Pescanova o Nissan.

Tan solo se echa de menos que profundice en su técnica empleada a la hora de calcular el valor intrínseco de una acción. Se basa en el beneficio normalizado y el análisis de sus flujos de caja. Investigando un poco más allá del libro, Paramés indica que toma el valor según libros de las operaciones financieras, elimina el efectivo en caja y analiza lo que se paga por el negocio industrial. A este valor le aplica un ratio Precio/Ganancias de 15, y así obtiene el precio de cada valor.

Es un libro que nos transmite su filosofía frente a la vida y las finanzas, y no un manual de inversiones. En todo caso, el inversor en valor no aplica una fórmula, sino que es un oficio que se va aprendiendo con la experiencia, pero se habría agradecido que al igual que profundiza en las fuentes con las que se ha ido formando (Buffett,  Greenblatt, Lynch, Mises, etc) lo haga en su propia técnica.

Es remarcable su carta a los inversores en plena crisis de 2008. Define con claridad su filosofía como inversor a largo plazo, y justifica con creces la inversión en el libro. Una auténtica lección.

Tal y como va construyendo a lo largo del libro, llega a la conclusión de que la acción perfecta es una acción preferente de una compañía con estructura de holding familiar, que contiza en un mercado inadecuado, que tenga un componente cíclico y/o inversiones a largo plazo.

Efectivamente, es muy interesante su visión sobre la elección prioritaria en empresas familiares. el tiempo y los resultados han confirmado tan peculiar práctica inversora. Lo acompaña de varios consejos que cualquier value investor debería seguir:

  • Evitar los lazos emocionales con las inversiones es un gran activo que hay que cuidar.
  • No invierte en productos derivados, sino en instrumentos que entiende.
  • La mejor cobertura para una cartera es que la compongan valores sólidos comprados a un precio razonable. Se puede escribir mucho sobre el value investing para llegar a esta conclusión.
  • En la euforia del final del ciclo, combatir con tiempo y paciencia.

Por último, como buen gestor, hace una mención especial a la liquidez de la cartera, que nos permite estar preparados frente a los “apocalipsis” que sufrimos cada poco tiempo (Deutsche Bank, Brexit, China, Dieselgate…) y que nos ofrecen unas oportunidades de inversión con unos márgenes de seguridad y descuentos muy apetecibles.

Un matiz: al contar su historia personal menciona que pidió un préstamo para invertir en acciones. En mi humilde opinión no se corresponde con la filosofía paciente de un inversor en valor, tal y como corrige él mismo posteriormente.

En todo caso, este libro se va a situar entre las referencias españolas en un mundo tan poco explotado como es la inversión a largo plazo.

Nota: Esta opinión es totalmente independiente. No cobro por escribir el artículo y mi objetivo no es otro que resumir mis impresiones tras su lectura.

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